Desde que tengo recuerdos, en mi casa se escucharon los discos de Roberto Sánchez. Crecí con la música de “Los de fuego” y mil temas de cuando era solista. Cada domingo desde la mañana nos hacia compañía mientras se preparaba el almuerzo familiar. Era un clásico que no podía faltar. De a poco, la magia de su actuación y sus canciones, se hicieron parte de mi. Yo quería ser como Sandro, mi ídolo.
El tiempo pasó y la idolatría infantil se tornó hasta el día de hoy en una gran admiración. Admiración por su entrega, por su carisma, y por sobre todo, por transmitir tantos sentimientos.
Sandro, Sandro de América, simplemente un grande. Para él todo mi respeto y admiración. Gracias por darme tanto.
Mucha fuerza para él y que tenga una pronta recuperación.
Martín Bossi