24/09/2009 La Capital de Mar del Plata
Aunque lo es, no se considera un showman porque cree que es un rótulo muy grande. No se ufana del éxito televisivo ni reniega de los personajes que lo popularizaron en Showmatch. Sin embargo, mantiene la esencia de un pibe de barrio que se abre paso en el centro de la escena.
Si bien la televisión lo catapultó como uno de los sucesos del año, su esencia está sobre las tablas. Se trata del actor e imitador Martín Bossi, quien presentará "El impostor", un espectáculo humorístico musical dirigido por Manuel Wirtz.La única función en Mar del Plata tendrá lugar esta noche a las 21.30 en la sala Astor Piazzolla del Teatro Auditorium.
El show recrea a diferentes estrellas de la música, tanto nacional como internacional y cuenta con una banda en vivo, bailarines y la participación especial de Vivian El Jaber (recordado por el programa Cha cha chá).
Reconocido unánimemente como uno de los mejores imitadores de Latinoamérica, Bossi logra captar la esencia distintiva de cada uno de ellos porque lo hace a través de la actuación.
Además, el espectáculo cuenta con las actuaciones de los músicos Juan Cordima en batería, Francisco Cordima y Juan Pedro Oholeguy en teclados, Julián Santagada en guitarra y Alfredo Arias en bajo. También están Lorena Risso, Maia Escandarani y María José Campobasso en voces; junto a las bailarinas: Noelia Guerrero, Verónica Moretti, Natalia Bollini, Luján Arizcuren y Luciana Bennardis.
Tan sencillo como histriónico al hablar, este joven de 34 años dialogó con LA CAPITAL y se refirió al hecho de formar parte de esas marquesinas sus padres admiraban cuando él era pequeño.
"Es una situación que vivo naturalmente. Creo que es porque los actores tenemos una función social, pero sobre todo porque es lo que yo soñé de pibe. Desde chico tuve la necesidad de expresarme y hoy, mi presente es una consecuencia de mi vida".
¿Justamente, porque es parte de un proceso es que lo vivís con esa naturalidad?
Claro, en vida hice de todo pero principalmente jugué al tenis 10 años y creo que tenía que pasar por ese deporte para llegar a lo que soy hoy. El tenis me dio una fortaleza mental, un egoísmo y un nivel de exigencia en el entrenamiento muy fuerte. Ahora, al ver mis personajes uno se puede preguntar ¿es un enfermo?, dado que al ser tan disímiles es difícil ver dónde está este verdadero pibe debajo de esas composiciones. Eso es un logro y lo logro mediante un laburo obsesivo que viene del tenis.
Es decir, la disciplina deportiva volcada al entrenamiento actoral.
Los actores no somos enviados de Dios, ni tipos especiales que han bajado para deleitar. Somos laburantes con una sensibilidad especial para actuar. A mí me hace muy feliz cuando me ven y si me quieren, mejor. Para eso hago esto.
Siendo un pibe de barrio ¿no te deslumbraste por las luces del éxito?
No, me daría mucha vergüenza de mí mismo. Siempre digo que hice muchos goles y me hicieron otros tantos. He llorado en andenes por mujeres al terminarse las vacaciones, reboté mucho en boliches cuando antes había que encarar. Hay cosas que mucho no copan, como lo que sucede en los boliches, en las canchas o en la televisión. Es por todo ese bagaje que no me deslumbran las luces. A mí me copan las cosas más artesanales, esas que se veían cuando nosotros éramos chicos.
Bueno, pero hoy sos vos el protagonista de esas situaciones que veías a la salida de un teatro o en la pantalla de TV.
Quizás por ser yo un participante de todo esto es que perdió el brillo. Sin embargo venir acá (Mar del Plata) es como venir a mi barrio, porque mi viejo nos traía de vacaciones a veranear.
¿Y qué contás con "El Impostor"?
Más que contar, opino; porque la actuación también es una opinión. Lo hago desde personajes conocidos a los cuales no imito, sino que compongo. Yo no me considero un imitador, soy un actor que imita. Por ejemplo, para hablar de mi personaje más conocido, que fue Cristina (Fernández de Kirchner), está basado en una construcción con una historia atrás, una línea de pensamiento.
¿Es decir que es una construcción de algo que ves, pero con la impronta del actor?
Claro. Y eso es ser un impostor.
Salís a escena para convertirte en un showman.
Me parece que showman es muy pretensioso. Yo estudié para poder cantar, actuar y bailar. Y eso hago.
Sí, pero "showman" no es un elogio, sino una suerte de estilo, un género de pocos.
Bueno, puesto así puede ser que lo sea, pero me suena más a piropo de un estilo que sólo lo hacen los capos. Lo cierto es que "El Impostor" es una fusión con una banda de músicos en vivo, donde surgen personajes y los cargo con monólogos de opinión. Pero si el espectador está viendo a Charly (García), el teatro tiene que sonar a rock and roll.
Un viejo axioma señala que un buen actor debe tener amplia percepción, sensibilidad pero fundamentalmente ser un gran mentiroso.
No es casualidad que el espectáculo se llame "El Impostor". Yo estudié teatro con Víctor Laplace y Néstor Romero y creo que es fundamental tener una formación de arte dramático, porque es como el potrero para un futbolista. Yo antes de hacer a Fito Páez tuve que hacer Shakespeare. Luego me tocó una pequeña participación en una obra que protagonizaba Laplace con Duillo Marzio, llamada "Entre Borges y Perón". En una parte del diálogo, un protagonista le decía a otro "todo actor es un impostor". Entonces, un día estábamos grabando mi primer videíto en VHS para promocionar el show en fiestas y lo llamamos "El impostor". Es verdad que somos grandes mentirosos y se trata de mentir honestamente.
¿Cómo es mentir honestamente?
Yo antes mentía mal sobre el escenario. Ahora miento con verdad. Si hago a Charly García, en verdad me creo que soy Dios. Y si me tengo que hacer cargo y desnudarme y pintarme la cara en escena, sin máscaras lo hago desde mí. Entonces siento que no estoy mintiendo tanto.
Pese a que resulta un tema recurrente, pareciera que no te pesan o te molesta hablar de los personajes de Showmatch.
Depende, pero a Cristina no la hago en el espectáculo. La gente no viene a ver al imitador de la Presidenta. Sí la meto dentro un monólogo de voces, pero vestido de Martín Bossi. No pienso hacer un show para currar con mi trabajo televisivo. Pero tampoco me hago el que reniega del éxito.
¿Parece que no te la creíste?
Creerme qué, por qué. Yo soy un payaso. Eso es mi vida.
Tanto en "El Impostor" como en tus personajes de TV apelás a cuestiones muy musicales ¿por qué?
La vida es música y de eso no me puedo desprender. Yo soy un actor y no la puedo dejar de lado. De hecho cada personaje tiene una melodía, un ritmo en la forma de hablar. Cristina hace picos en el tono, Macri es monocorde. Quizás por eso yo no canto con mi voz, pero me gusta cantar actuando. Me fascina hacer a Sandro porque me convenzo de que soy "El gitano" y siento sus vibraciones. También me sucede cuando hago a Charly, siento que tengo el power para patear el tablero y decir lo que él diría.
¿Tus personajes hablan de las cosas que te gustan a vos o a ellos?
Generalmente es por ellos, aunque algo mío debe haber. Pero siempre salgo a hablar de cosas de la vida que me divierten y me dan gracia.
¿Y cómo reacciona la gente?
Cuando hay un tipo divirtiéndose y dejando el alma, la gente no es indiferente. En mi caso, te puede no gustar, pero no podés negar que estoy dejando el alma. Hay un sentido de la música en general, hay amor y un trabajo de muchos años. Me rompí el culo estudiando y ensayando, yendo a una profesora de inglés y viendo qué canciones pegan con mi voz. Eso es lo que demuestro en el escenario.



