22/06/2009 Por Ricardo Marín de LA NACION
"Este es el resumen de diez años de trabajo, que fui probando en fiestas, en distintos eventos sociales. Luego le fuimos incorporando la banda, los números musicales y sobre la base de esas ideas, con la dirección de Manuel Wirtz y mía, montamos esto que se ve ahora. Es un trabajo que hacemos con amigos, como Diego Djeredjian [productor general], que me acompaña desde hace 20 años, o Manuel Navarrete [productor ejecutivo], entre muchos otros", explica el actor, sobre el trabajo, muy divertido y de mucha calidad, que entrega sobre el escenario.
En las dos horas que dura El impostor, el público prácticamente no para de reír y de sorprenderse en un paseo que arranca con la imitación de un recital de Freddie Mercury, pasa por otro de Chayanne y finaliza con una cabalgata de imitaciones de la que participan figuras, como Fito Páez, Sandro, Raphael, Shakira, Patricia Sosa, Luis Miguel o Julio Iglesias cantando "Libre" de Nino Bravo.
En esa travesía, Bossi está acompañado por Nicolás Scarpino que, en su papel de presentador, aporta grandes dosis de humor, con interacciones desopilantes con el público o monólogos, como en el que recuerda con muchísima gracia una participación suya de pequeño en el programa Cantaniño .
Pero las sorpresas están dadas en muchos tramos por el trabajo de Bossi. Una de ellas es la caracterización (realizada por el equipo de Andrés Parrilla que hace las máscaras en ShowMatch ) con la que aparece el actor imitando a Cacho Castaña. La segunda es la escena en la que Bossi aparece, sentado en un banco y acompañado solamente por un espejo y una caja de maquillajes, explicando al público el buen arte de conseguir una caracterización, proceso que lo va llevando a convertirse frente a los ojos de todo el mundo en el remedo de Joaquín Sabina. Aunque el momento más logrado de todo el espectáculo es cuando el protagonista, luego de imitar en un trabajo de excelencia a Andrés Calamaro, empieza a dialogar con una voz que sale de sus entrañas con la que Charly García le pide a su colega no muy querido que lo deje salir de su cuerpo. Y en una metamorfosis que se va produciendo en escena, con la ayuda de un poco de pegamento, unos bigotes, mitad blancos, mitad negros, unos nuevos anteojos y el abandono de una peluca, el autor de "Sin documentos" se transforma en el de "Say no more".
"Conseguir esa escena es muy distinto a componer la imitación de Cristina. Eso no quiere decir que una sea más difícil o mejor que la otra, son cosas diferentes, van por canales distintos y ambas me dan mucho placer. Me costó mucho conseguirlas, pero pueden hacerse una vez que uno se mete en el personaje y las cosas empiezan a fluir", confiesa Bossi.
El actor, que se formó profesionalmente en la escuela de teatro de Víctor Laplace, se incorporó al equipo de ShowMatch en 2005 y entre otros varios trabajos en teatro, televisión y radio, participó del elenco de Patito feo, en 2007. Sus actuales papeles como Cristina y Mauricio en el ciclo de Tinelli, le han dado una popularidad que el no percibe aún o no quiere reconocer (en pocos días, por ejemplo, su cuenta en Facebook colapsó por la cantidad de seguidores que se registraron de golpe). "El papel de Cristina es un regalo que recibí en mi carrera. Por la importancia de hacerlo en un programa de tanta repercusión como es el de Marcelo [Tinelli]. Pero soy una persona de perfil muy bajo y lo que recibo es saludos y afectos de la gente", dice. Más adelante cuenta que, cuando le propusieron hacer el personaje, no se sintió atemorizado para nada: "¿Por qué me iba a sentir atemorizado? Es humor, como el que hago con cualquier otro personaje. Tiene el vuelo de ser el de la presidenta de La Nación, pero está hecho con respeto. No hay nada que me pueda preocupar".
En su juventud, Bossi se dedicó un tiempo al deporte practicando tenis, pero la otra cara de su talento se fue imponiendo a la hora de formarse profesionalmente. "El tema de las imitaciones fue algo que siempre me acompañó. Lo otro de mi formación estuvo dado por la escuela de teatro, clases de baile, de canto, de expresión corporal y de clown, disciplinas que estudié por muchos años y que aún hoy sigo practicando, en el caso del canto y baile, como una cuestión de entrenamiento para mantenerme en forma", cuenta el actor que se declara enamorado de la obra que está haciendo en teatro, que lleva coreografía de Rodrigo Cristofaro. "Este es mi proyecto. Es lo que voy a hacer siempre, mientras la salud me acompañe. Todos los trabajos que realizo los hago con lo mejor de mí, pero éste es mi favorito; no lo puedo negar", confiesa.



